Semanas de debates electorales en televisión

Dándole un cierto toque de humor podríamos decir que un actor de Hollywood, un joven ejecutivo de multinacional y el revolucionario de “la coleta”, son los tres nuevos candidatos aspirantes a la Moncloa que fueron invitados los pasados días 30 de noviembre y 7 de diciembre a los dos debates realizados en televisión de cara a las elecciones generales.

Unos debates cuyas puestas en escena recordaban a esas típicas pruebas de selección basadas en grupos de discusión con jóvenes compitiendo por atrapar el codiciado puesto de una gran empresa; en una expresión muy gráfica de los tiempos que corren en este país, y que bien pudieran haberse inspirado en aquella famosa película de  “El Método” para hacerlo más apasionante.

Debate El País peq
(Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/11/30/videos/1448922727_269637.html)

Si tuviéramos que elegir entre alguno de los dos debates, la verdad es que nos quedaríamos con el primero, es decir, el organizado por El País; ya que nos resultó mucho más interesante, espontáneo, natural y entretenido, en comparación con el de Atresmedia, que desde el principio nos pareció demasiado medido y tasado, hasta con una sala de ordenadores controlando cada segundo del tiempo utilizado por los candidatos.

Incluso, en más de una ocasión nos dio la impresión de que en lugar de encontrarnos con un debate, estábamos ante una entrevista a cuatro; de manera que primero los moderadores lanzaban una pregunta, y luego cada candidato respondía con su discurso debidamente aprendido, procurando no pasarse del tiempo establecido.

Tuits debate
Algunos de los muchos comentarios que se hicieron en Twitter recordando al célebre programa concurso de “Ahora Caigo”

También nos ha llamado la atención como a muchos tuiteros  les ha venido a la mente el clásico plató de cualquier programa concurso, que bien pudiera tratarse de los célebres “Ahora Caigo” o “Saber y Ganar“. Efectivamente, por un momento nos imaginamos a Ana Pastor con sus inquisitivas preguntas, mientras por otra parte sacaba “la maldita hemeroteca”; de modo que a quien le hubieran pillado mintiendo fuera tragado por el suelo del plató, en lo que podría ser el perfecto sketch que José Mota nos podría brindar para la cena de nochevieja.

A parte de ello, otra cosas que expresamos en nuestra cuenta de Twitter @frecuencianueva y que fue retuiteado en varias ocasiones, fue la presencia de un público para aplaudir, pero no para intervenir; cosa que no ocurrió en el debate de El País, y que sin duda le hubiera dado más frescura y personalidad. Es más, nosotros hubiéramos ido más lejos promoviendo la libre participación de llamadas en directo, escogiendo al azar entre seis y diez de que las se recibieran (para no ocupar tanto tiempo), y sin ningún tipo de filtros.

Cara a cara peqY como colofón, por supuesto no podíamos dejar de pasar por alto el ácido cara a cara entre el actual presidente del Gobierno y el principal candidato de la oposición; un encuentro en cuyos gestos y actitudes muchos lo sintieron como “bronco” y en el que no faltaron las descalificaciones; en una nueva expresión más que reveladora de los convulsos tiempos que vivimos, y que debiera servir para reflexionar que esa tensión lingüística también es la tendencia de  muchas de las actuales tertulias de televisión, donde al final se acaba educando más en el griterío crispado y desordenado que en el valor del argumento y la palabra.

montajeurnapeqAl final, siempre surge  la misma pregunta ¿quién ganó? ¿realmente los medios influyen tanto como parece? Pues entre jóvenes luchando por su primer empleo de presidentes de gobierno y otros pegándose a base de llamarse de todo; posiblemente lo que puede influir en los más indecisos no son tanto los debates, ni las campañas electorales, ni la última palabra pronunciada en televisión (como siguen pensando muchos políticos), sino cada una de esas experiencias personales escondidas detrás de cada voto; ya que más allá de las afinidades o la ilusión que para unos puedan representar ciertas opciones, para otros muchos es una forma cada vez más de canalizar toda una energía contenida, especialmente cuando en sus historias silentes sienten el desamparo o la traición de una justicia social que al final no ven real en sus vidas cotidianas.


Elaboración propia

 

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