Radio Inter. Sin emisión durante un mes en su emblemático ‘918’ de la Onda Media de Madrid

(La emblemática antena correspondiente posiblemente al centro emisor por la que emite Radio Inter en el 918 de la AM de Madrid situada en la Carretera de Humera – Aravaca (Fuente: Street View de Google Maps. https://goo.gl/maps/Zp2wPXzJPXs)

Desde el pasado 23 de septiembre, es decir, hace ya un mes, “La Inter” se encuentra sin emisión en el clásico 918 Khz de la Onda Media de Madrid debido, según fuentes de la emisora, a una gran avería que está costando más de lo esperado reparar. ¿Se imaginan esta misma avería en Onda Cero o en la Cadena Ser? ¿Cuántas pérdidas supondría en oyentes y en publicidad, y más teniendo en cuenta la accesibilidad proporcionada por esa misma Onda Media frente a la madeja de señales en que se ha convertido la FM?

Está claro que los recursos no son los mismos, puesto que en estos casos siempre se suele contar con un sistema de emisión principal y otro de reserva, pero tampoco las necesidades en cuanto a su afortunada audiencia; muy fiel y leal dispuesta a adaptarse a todo y a seguir los programas, pese a las dificultades, sin que por tanto parezca valorarse en exceso el referido riesgo en cuanto a pérdida de oyentes y publicidad.

Y así, aguardando con suma paciencia, han tratando de buscar otras vías siguiendo las indicaciones de los propios conductores de los programas como sintonizar en Madrid la débil señal del 93.5 de la FM; u optar por Internet, aplicaciones móviles y tabletas para aquéllos más familiarizados con las nuevas tecnologías, que no es precisamente el núcleo más tradicional de personas mayores que escuchan la emisora.

Por otra parte, también hay afortunados que pueden seguirla por FM fuera de la Comunidad de Madrid donde, gracias a la menor saturación del espectro, es posible sintonizarla con mayor claridad como es el caso del 92.5 en Salamanca. Pero, ojo, tampoco puede decirse que estén exentos de problemas; pues la precaria difusión de Radio Inter a lo largo de la geografía española (no sabemos si a través de postes propios o mediante acuerdos con otras emisoras) hace que igualmente puedan sufrirse cambios en los repetidores o el traslado de sus frecuencias a otros puntos del dial, como es el caso de una oyente de Vigo que se quejaba de que ya no la podía sintonizar desde que su emisión, al parecer, hubiese emigrado a Santiago de Compostela.

Por cierto, añadir que hay una tercera vía por la que también apuesta Radio Inter frente a la vieja Onda Media de la que nadie ha hablado todavía y que no es ni la FM, ni Internet, ni móviles ni tabletas, sino una antena parabólica orientada al satélite Hispasat sintonizando el 11.510 Mhz en polarización vertical.

 

Las reacciones de los oyentes en el seguimiento de la avería y la adopción de alternativas: “yo soy una oyente, pero que hace como dos semanas que nos les puedo escuchar. Y le intento coger por FM y tampoco. Me sale Intereconomía, pero no me sale ‘La Inter’ (…) Les he intentado coger ¿sabe? a través de teléfono móvil, que es cuando algunos días les he escuchado; pero imposible, por la radio nada, imposible.”

Como decimos resulta encomiable la lealtad de una audiencia como la de “La Inter”, difícilmente alcanzable por otras emisoras locales en FM, y que gracias a sus programas de participación pública, nos ha servido para conocer mejor la realidad de su capacidad técnica y de recepción.

Así se ratifica, por ejemplo, nuestra ya reiterada necesidad de optimizar su emisión en el 93.5 en la FM de Madrid; punto del dial, que aún estando separada 0.3 Mhz del 93.2 (R.N.E 3) y 93.9 (Cadena 40) no emite desde Torrespaña, como es el caso de Intereconomía en el 95.1, sino desde un centro emisor situado en Móstoles según se apunta en el foro de Mundoplustv.

Es, por tanto, posiblemente debido a su ubicación (pero también a la falta de potencia), por lo que en zonas altas de la capital como el Barrio del Pilar se consigue una recepción adecuada. Pero sucede todo lo contrario en zonas valle; de manera que a medida que vamos bajando hacia el sur la señal se va debilitando, hasta que al llegar a las inmediaciones del Río Manzanares (Glorieta de las Pirámides, Paseo Virgen del Puerto…), ésta se termina volviendo bastante ruidosa y confusa, entrometiéndose las otras dos emisoras colindantes (es decir, el 93.2 y 93.9) y siendo necesario un receptor mucho más selectivo como los de coche para sintonizarla.

Por otra parte, la frecuencia elegida en sí (que quizás responda a su licencia sólo para Móstoles) tampoco resulta de lo más acertada; puesto que apenas salimos de Madrid o incluso antes, también se ve interferida por M-80 desde Toledo en el 93.6.

Todo ello, pues, debería servir para reflexionar sobre la ideoneidad de la Onda Media, que aunque parezca una tecnología superada y no proporcione la misma calidad sonora que la FM, su capacidad de recepción siempre será superior especialmente cuando es en movilidad; pues las ondas se transmiten más por la superficie terrestre que en la necesidad de una visión óptica entre antena emisora y receptora; por lo que es muy poco vulnerable a los accidentes de la orografía, además del gran alcance que permite gracias al fenómeno de la propagación troposférica durante la noche.

 

La reacción de ciertos periodistas de la antigua Inter, hoy del Grupo Intereconomía: “es algo surrealista. Estas cosas sólo pasan, iba a decir en España, yo creo que en esta casa “

Pero al margen de estas consideraciones las reacciones por parte de ciertos periodistas de “La Inter” tampoco se ha hecho esperar.

Así, mientras Rafael Nieto trataba de calmar a los oyentes en el espacio “Sencillamente Radio” el pasado 7 de octubre explicando que en los próximos días la avería quedaría resuelta y añadiendo “comprenderán que si hubiera otra razón y yo la supiera yo sería el más interesado en decirlo”; ese mismo día por la noche el conocido periodista Eduardo García Serrano, mucho menos contenido, expresaba a un oyente en el programa “Y usted qué opina”: “no se sabe ni siquiera si están manos a la obra”, prosiguiendo: “claro que depende de alguien, pero ese alguien está como estaba Rajoy en La Moncloa hace un año; con lo cual los productores de los programas, los profesionales que hacemos los programas y ustedes (refiriéndose a los oyentes) estamos sencillamente, ahora que no nos escucha prácticamente nadie, se lo puedo decir claramente, estamos jodidos”.

Y estas críticas continuaban el pasado 14 de octubre a través de los propios micrófonos de Intereconomía calificando de “surrealista” que los productores de la programación en la Onda Media siguieran haciendo sus espacios para una emisora que en realidad no se escucha, ratificando también la pobreza de su recepción en el 93.5 de la FM; y motivo por el cual, en este caso tanto Eduardo como su patrocinador, el odontólogo Florencio García Nieto, habían decidido a trasladarse al 95.1 correspondiente la frecuencia de Radio Intereconomía en la FM de Madrid.

Asimismo, también se lanzaban diversos mensajes entre la ironía sarcástica y el humor más negro comparándolo todo con la metamorfosis de Kafka: “porque al final todos los que trabajamos en esta casa vamos a acabar como el protagonista de la metamorfosis de Kafka, convertidos en escarabajos peloteros”; al tiempo que se eludía a “la promesa electoral de que se va arregar, se va arregar, se va arreglar, pero ya llevamos un mes”, “la emisora musical” en que se había convertido Radio Intereconomía durante los fines de semana “haciendo la competencia a Kiss FM, Radiolé…”; y lo poco que se le había mimado a esa “vieja Inter” cuya Onda Media en realidad era “la gallina de los huevos de oro”; afirmación ésta última en la que no podemos evitar estar más de acuerdo en lo que efectivamente no sólo es su capacidad técnica (como apuntábamos) sino el posicionamiento que se logra gracias a la accesibilidad de una banda cuya regulación obliga a que sea compartida por muy pocas emisoras y cuya posesión, en un mundo tan competitivo como el de los medios de comunicación, resulta hoy un privilegio.

 

La nueva Radio Inter ¿mejor o peor que la clásica Radio Intercontinental de Madrid?

Como sabemos, fue en 2009 cuando Intereconomía Corporación compró el 96.7 % de Compañía de la Radiodifusión S.A (CRISA); la sociedad a la que pertenecían tanto la clásica Radio Intercontinental de Madrid en el 918 de la Onda Media como su licencia natural en la FM; es decir, la 95.1 que estuvo funcionando como Radio Vinilo a mediados de los 80 hasta que naciera Radio Intereconomía el 7 de octubre de 1994 y fuera alquilada por ella (no teniendo, por tanto, nada que ver con la 93.5 actual que nace precisamente de la mano de dicho Grupo para distinguir en la FM de Madrid dos emisoras que en realidad se dirigen a distintos targets de audiencia).

Los rumores de esta suculenta operación se estimó por aquel entonces en unos cuatro millones de euros, es decir, multiplicando por cuatro lo que un premio de euromillones puede cambiarle la vida a un humilde ciudadano; pues son las cifras que se manejaban cuando unos años antes saltó la noticia de que el hijo de sus antiguos decidiera ponerla a la venta.

Así que a estas alturas, y dada la maltrecha situación económica que desde hace años varios medios llevan publicando sobre el citado grupo multimedia, no sabemos si se habrá satisfecho la totalidad de la operación o ésta puede estar sujeta a que el impago de alguno de sus plazos pueda contener alguna cláusula que permitiera exigir a sus antiguos dueños la recuperación de la emblemática emisora; lo cual, dada las dificultades que parece estar atravesando, sería deseable.

Tampoco sabemos si el 3,3 % restante correspondiente todavía a esos mismos antiguos dueños (según las escasas informaciones que en su momento se publicaron) permiten que, con independencia de su patrocinio, los pocos espacios de participación pública procedentes de la antigua Radio Intercontienental de Madrid como “Y Usted que opina” o “Sencillamente Radio” aún puedan seguir teniendo cabida en la actual programación.

Lo que sí nos consta, por las manifestaciones que por entonces se hicieron desde la propia emisora, son los momentos de júbilo que muchos profesionales vivieron en la ilusión de que su pertenencia por primera vez a un gran grupo de comunicación podría mejorar su posicionamiento en el mercado, así como sus ingresos, su programación, y por supuesto, su capacidad técnica, permitiéndole llegar con más fuerza y calidad a través de la FM, incluso rebasando gracias a otras frecuencias los límites de la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, y pese a nuestros mejores deseos, no fue así para nosotros, cuya noticia recibimos con cierta prudencia; contemplando una vez más cómo el hierático liberalismo de cálculo frío, posiblemente en connivencia con intereses políticos, se había dispuesto a domesticar una emisora que, aunque estemos o no de acuerdo con su línea editorial, lo cierto es que hasta ahora había sobrevivido como una isla extemporánea, gracias a su privilegiada posición en la Onda Media y una publicidad local tan arraigada a sus profesionales como a sus propias raíces; y hasta el punto que casi se podría decir que era la propia sociedad civil quien al final de la cadena estaba contribuyendo a su mantenimiento.

Y así, muchos de sus leales oyentes ya no recordarán que lo primero que hizo el Grupo Interconomía, casi como si hubiera sido la razón de comprar la humilde emisora, fue eliminar la tertulia “Punto de Vista” que llevaba doce años en antena cuyos planteamientos y temas tratados a menudo podían incomodar, sobre todo al poder financiero. Y así, efectivamente, tal y como relatan sus damnificados en el post de un foro de Periodista Digital titulado “Adiós a Punto de Vista”, la cadena que pide la colaboración económica para luchar por la libertad frente a los medios que dice que la silencian, acabó sin previo aviso con el referido espacio; no sólo de cara a sus propios oyentes, sino de quienes habían acudido aquella tarde como invitados para que la primera comunicación nada más llegar era que ya no existía.

Pero esto no sería más que la punta del Iceberg. Porque pese a que se publicó que la programación de la emisora se mantendría, sin embargo, otros espacios como “Vivir con Júbilo”, “La Hora de Andalucía”, “Horizonte”, “Caliente y Frio”, “Rutas en la Madrugada”, “Los Circulares”, “Voces del motor”, “Yo soy Atlético”, “La Tertulia Humanista”, “el Programa de la Publicidad”, “En comunidad”, “Abriendo Boca” o aquéllos de su última etapa como “Intertulia”, “Claves de Actualidad” o “Inter. Milenium” fueron siguiendo la misma senda, despoblándose así, no sólo de su veterana programación a pesar de sus limitaciones, sino también de unos profesionales que, o bien la terminaron abandonando, o bien entendemos que fueron jubilados como la emérita Maria Elena Doménech; y cuya voz corporativa diciendo la hora junto a las conocidas campanitas a los largo de más de medio siglo, nos guste más o nos guste menos, fueron capaces de dotarla de una fuerte personalidad, que es aquello por lo que en definitiva luchan todas las empresas hoy en día para posicionarse y construir su valor diferencial invirtiendo no pocas sumas de dinero en acciones marketing y continuos estudios de mercado.

Además, también dice mucho de la gestión de la anterior Radio Intercontinental de Madrid el que cada una de sus antiguas piezas hayan beneficiado de rebote a otras emisoras, bien porque esos mismos profesionales han emigrado junto a su nutrida cartera de anunciantes (como es el caso de Maria José Peláez con su espacio en Esradio “Déjate de Historias” hoy convertido en canal de televisión); o bien por la manera en que esas otras emisoras han sabido aprovechar la necesidad de mimar ese concepto de radio clásica y familiar que había quedado un tanto huérfana; consiguiendo así optimizar contra todo pronóstico su posicionamiento en el mercado (como es el caso de Radio Sol XXI con el traslado de espacios como “Va de Coplas” antes “el Alma de la Copla” de Enrique Lozano, o la veterana “revista sonora” del periodista Álvaro Luis “Caliente y Frío”)

 

Conclusión

“La Inter” hace ya más de un mes que lleva sin emisión en el emblemático 918 Khz de la Onda Media. Nunca antes se había producido una avería de esta naturaleza si nos atenemos a las fuentes de la emisora; y aunque nadie está exento de sufrirlo, lo cierto es que parece evidente que los recursos necesarios para prever esta situación tampoco son los mismos si establecemos el paralelismo de lo que significaría que cualquier gran emisora de radio o televisión que conocemos se quedara sin señal durante más de un mes. De hecho, recordemos la celeridad con que Retevisión actuó en el pequeño incendio de Torrespaña que dejó sin señal a todas las cadenas de radio y televisión en Madrid aquella tarde del 28 de Agosto de 2002; y cómo por entonces La Cadena Ser activaba un centro emisor de reserva, desde sus estudios centrales en la madrileña calle Gran Vía, hasta que se restableciese el servicio en Torrespaña.

Por otra parte, la independencia y la pluralidad, aún en países democráticos, desgraciadamente parece seguir siendo una utopía. En el caso concreto de España, y de un lado a otro en el espectro editorial, desde las llamadas redacciones paralelas que tanto se han criticado en TVE o Telemadrid, pasando por aquella compra de Antena 3 de Radio por parte del Grupo Prisa que terminó disolviendo la emisora, las sospechosas retiradas de recientes espacios como “El Gran Debate” en Telecinco o “Las Mañanas e Cuatro” y terminando por los cambios que ha supuesto la entrada del Grupo Intereconomía en Radio Inter, parece ser imposible que cualquier medio de comunicación con una cierta penetración en el mercado sobreviva al control de los intereses económicos, políticos y financieros que siempre disponen sus leyes de compras y acciones al margen del voto de la ciudadanía.

Y finalmente, ya volviendo a la situación actual de Radio Inter, la publicidad local se sigue manteniendo. Pero posiblemente las promesas políticas que puedan incentivar estas compras también terminen siendo incumplidas sumiendo a su vez a estos grupos multimedia en serias deudas y dificultades; no siendo ya la propia sociedad civil la que al final de la cadena se encuentre sosteniendo exactamente la emisora, ni existiendo realmente un dueño a nivel personal, sino más bien su representación como cara más visible; detrás de la cual, todo se diluye en una compleja maraña de movimientos mercantiles, créditos, participaciones accionariales, consejos de administración e intereses financieros; y en los que, por tanto, no es raro pensar que terminen influyendo en su programación, siendo en cualquier caso los nuevos inquilinos los que llenen las tertulias junto a los antiguos profesionales que quedarán debidamente domesticados, para que ‘la nueva Inter’ quede a su vez suficientemente controlada y no derive en posicionamientos demasiado incómodos para el poder económico establecido.

Artículo de elaboración propia realizado por nuestro blog Frecuencia Nueva. Fuentes y enlaces relacionados:

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